
El período lectivo 2019/20 ya es historia. Solo queda el tramo decisivo, los exámenes. Este curso será recordado por encima de cualquier otra cosa por las circunstancias en las que se ha tenido que desarrollar este último mes y medio. Una vez iban pasando los días y tras los acontecimientos que se estaban produciendo como el cierre de los centros educativos en Vitoria y el primer caso de contagio de un alumno de la universidad, todo hacía presagiar que estábamos ante los últimos días de las clases presenciales.
Los alumnos comentábamos esa posibilidad, algunos veían muy real la paralización de las clases mientras que otros lo tachaban de alarmismo y que se mantendría la normalidad hasta final de curso. Es cierto que nadie se imaginaba que España se convertiría en el segundo país con más contagios y que, en cierta medida, el coronavirus no dejaba de ser una gripe más, pero la Comunidad de Madrid decretó en aquella noche del 9 de marzo el cierre de los centros educativos. Un mes y medio más tarde, se ha demostrado que fue una decisión correcta.

Lo que ninguno imaginábamos tampoco era que desde ese día, no nos volveríamos a ver hasta septiembre. Han sido semanas de vídeollamadas, de clases online, de actividad frenética y de incertidumbre ante un panorama desconocido hasta el momento. Quién lo diría en aquel 4 de septiembre de 2019, cuando todos los alumnos comenzaban un nuevo curso, que finalizarían desde casa porque un virus azotaría a todo el planeta creando una pandemia. De película.
Esperemos que todo esto nos sirva para valorar muchas cosas que antes las dábamos por sentado. Salir a la calle, ver a tus compañeros, tener relación directa con el profesor, las risas y las charlas entre clase y clase, acudir a un plató de radio o de televisión, tomar algo en la cafetería y muchas otras cosas. Hay muchas otras anécdotas en todos estos meses, pero lo que nadie olvidará es el desarrollo de este último mes y medio. A falta de exámenes, termina el curso del coronavirus.












