EDITORIAL: La universidad ni siquiera ha trabajado

Entrada del edificio de gestión | Fuente: UNIVIKAL

La universidad no cierra, trabaja de otra manera. Ese era el mensaje que abanderó el rector cuando comenzó la crisis del coronavirus. Lo hizo para dejar claro que la universidad iba a hacer todo lo que estuviera en su mano para lograr que la enseñanza en este periodo de excepción no se viera resentida. Sin embargo, tras más de cuarenta días de cuarentena, casi ni se ha cumplido la menor parte de lo estipulado cuando todo este embrollo estalló.

En lo relativo a las fechas de exámenes, todo ha sido un caso. Al principio se estableció junio como mes para la convocatoria ordinaria. Más tarde, se acordó que en mayo. Posteriormente, una mezcla entre mayo y junio dado que se estableció la norma de que los exámenes de asignaturas de evaluación continua no podrían tener su examen ordinario antes del 22 de mayo. Todo esto creó desconcierto y puso muchas trabajas a la puesta en común de las fechas por parte de alumnos, profesores e institución.

El método de evaluación online deja que desear. El intento por parte de los profesores por evitar a toda costa que los alumnos consigan copiarse y la indignación de los estudiantes por la posibilidad de que no se les deje volver atrás en determinadas partes del examen genera un conflicto de interés que quedará por ver cómo se acaba resolviendo una vez lleguen las fechas de la convocatoria ordinaria y extraordinaria. En el caso de la segunda, siempre y cuando sea vía telemática al igual que la primera lo será.

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