
Hoy entrevistamos a Gabriel Alcaide, alumno de la URJC y residente en la R.U. José Pérez de Vargas, quien ha tomado la decisión de quedarse en Madrid en medio de toda la situación que se está viviendo debido a la crisis del coronavirus. Lo que ha hecho Gabriel contrasta con lo que ha hecho la inmensa mayoría de estudiantes residentes fuera de Madrid, es decir, volver a sus pueblos y ciudades antes de que se aprobaran las medidas draconianas aprobadas por el Gobierno para paliar los efectos de la primera fase de la pandemia.
- Lo primero de todo, ¿cómo llevas la cuarentena dentro de la residencia?
Todo en orden. Somos muy pocos los que hemos decidido quedarnos aquí durante este periodo de confinamiento. De los doscientos y pico residentes que componemos la residencia, nos hemos quedado menos de veinte. No hay nada muy diferente a lo que está viviendo el resto del país: sensación de rareza ante la imposibilidad de salir a la calle, incertidumbre por el devenir de esta situación, etc… Hemos de centrarnos en sacar todo lo que sea positivo de estos días de cuarentena.
- ¿Por qué quedarse en Madrid durante el estado de alarma nacional?
La pregunta es: ¿y por qué no? Huir de Madrid era lo más contraproducente. Siendo Madrid el foco de brote en nuestro país, la vuelta de tantos estudiantes a sus lugares de nacimiento era dar rienda suelta a un aumento del número de los contagios. Por no hablar del riesgo que supone un contacto entre estos jóvenes estudiantes, posiblemente infectados, y sus abuelos y personas de la tercera edad dado que estos últimos son los más vulnerables a llevar la peor parte de los síntomas del virus. El Gobierno debería haber cerrado Madrid simultáneamente con la suspensión de la clases universitarias. De esa forma, considero que se hubiera frenado algo la curva estos días.
- ¿Qué panorama vaticinas de cara a las próximas fechas para el avance de la pandemia en España?
Hay que entrar en lo peor. Está claro que el estado de alarma nacional se prolongará más allá de los quince días decretados por el Gobierno. Se juntará con Semana Santa y, en el mejor de los casos, se podría recuperar cierta normalidad a la vuelta de Pascuas. No obstante, dado que se desconoce completamente el rumbo que tomará el brote, resulta francamente difícil indicar una fecha más o menos concreta para la vuelta a la normalidad en todos los rincones de España.
